Victoria Eugenia Santa Cruz Gamarra fue compositora, coreógrafa, diseñadora e investigadora de las culturas de raíz africana, exponente del arte afroperuano.

Nació el 27 de octubre de 1922 en La Victoria, provincia de Lima y murió el 30 de agosto de 2014, en Lima.

Su padre, Nicomedes Santa Cruz Aparicio, fue escritor y dramaturgo, y su madre, Victoria Gamarra, quien provenía de una familia muy ligada a la pintura, fue una gran bailarina de zamacueca y marinera. Victoria se convirtió en la voz del arte negro peruano.

“Encontré en lo que había heredado justamente como ancestro, África, la base para ponerme de pie. Tuve que empezar por el negro, por esas combinaciones rítmicas africanas que hemos heredado y conservamos tan celosamente a través de cuatrocientos años, fue lo que me hizo decir un día el negro no fue nunca esclavo, porque nadie pudo esclavizar su ritmo interior, que es la única guía del ser humano. Que no me diga nadie que no es racista antes de serlo, hay que serlo primero”.

Viajó difundiendo la cultura negra de Perú y fue una de las pocas mujeres, latinoamericanas y negras, catedrática en la Universidad Carnegie Mellon (Estados Unidos), de la que quedó como profesora vitalicia.

En Chile, en 1970 ganó el premio como la mejor folclorista, durante el primer Festival y Seminario Latinoamericano de Televisión, y al año siguiente fue invitada por el gobierno de Colombia para participar en el Festival de Cali.

Participó como directora de escena del Primer Festival de Arte Negro del Perú, organizado en la ciudad de Cañete en 1971, evento dirigido por su hermano Nicomedes. Fue directora del Conjunto Nacional de Folclore del Instituto Nacional de Cultura (INC) entre 1973 y 1982, y en esta condición realizó una exitosa gira por Estados Unidos, Canadá, El Salvador, Guatemala, Francia, Bélgica, Suiza y el Principado de Mónaco.

Una vez finalizado su cargo, se desempeñó como profesora invitada (1982), asistente (1983-1989) y vitalicia (1989-1999) en la Universidad Carnegie Mellon. Dirigió talleres en diferentes países como Rusia, Israel, Canadá, Dinamarca, España, Italia y Argentina.

Péter Brook, y Eugenio Barba, dos de los más grandes teatristas mundiales pidieron trabajar con ella y dictó talleres en sus compañías.

A los 91 años, residente en Lima, falleció debido a su avanzada edad y un debilitamiento en su salud.

Una de sus composiciones más conocidas es ‘Me gritaron negra’, su poema emblemático, que Victoria cantaba con mucha pasión y honra:

“Al fin / Al fin comprendí / Al fin / Ya no retrocedo / Al fin / Y avanzo segura / Al fin / Avanzo y espero / Al fin / Y bendigo al cielo porque quiso Dios / que negro azabache fuese mi color / (…) ¡Negra soy¡”.

Me gritaron negra, está ligado a algo que le sucedió a los cinco años, en La Victoria, el barrio donde se crió, en el cual era la única negra entre chicas mestizas. A éste se muda una familia blanca. “Cuando salgo a jugar la gringuita me mira y dice ‘si esa negrita juega, yo me voy’. ‘Bueno, digo yo, esta acaba de llegar y ya está poniendo reglas’. ¿Cuál sería mi sorpresa? Cuando mis amigas me dicen ‘Vete, Victoria’. Una puñalada es una caricia comparado con aquello que me pasó. Yo no sabía que era negra. Cuando digo no sabía que era negra no estoy hablando del color, sino de lo que eso implicaba”.

Esta mujer merece todo el reconocimiento, por su mensaje reivindicatorio no sólo de la cultura negra peruana, de la afrolatinoamericana.

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